Ubicada en el centro geográfico la provincia de Jaén, la ciudad, junto a Baeza, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2003, debido a la calidad y buena conservación de sus numerosos edificios renacentistas y de su singular entorno urbanístico.

Su conjunto monumental compuesto a base de palacios e iglesias del siglo XVI y XVII. No sólo la época renacentista marcó la vida de sus habitantes sino que también, los vestigios de la cultura musulmana y judía se pueden observar aún en sus estrechas y empedradas calles.
Sacra Capilla del Salvador
Mandada construir en 1536, formaba parte de un extenso programa artístico (del que formaban parte su Palacio, una Universidad y un Hospital) destinado a encumbrar la fama, la fortuna y la gloria personal que había alcanzado el secretario personal de Carlos V; para lo que recurrió a artistas de primer nivel. El proyecto inicial se encargó a Diego de Siloé, mientras que la realización corrió a cargo de Andrés de Vandelvira a partir de 1540. El templo fue consagrado en 1559. Su primer capellán fue el Deán Ortega, para quien se construyó el gran palacio que hay a la izquierda de la fachada principal de la capilla.

Basílica de Santa María de los Reales Alcázares
La iglesia se asienta sobre un suelo arqueológico de la Edad de Bronce, lugar sagrado desde tiempos inmemoriales, siendo finalmente edificada sobre los restos de la mezquita mayor, tras la conquista de la ciudad en 1233 por Fernando III el Santo. El 29 de septiembre de 1233 el rey San Fernando III con su corte entró a la mezquita mayor de la ciudad por la puerta principal de la misma, para celebrar la victoria de la reconquista de la ciudad y consagrar la mezquita en iglesia católica, bajo la advocación de Iglesia Mayor Parroquial de los Reales Alcázares y de Nuestra Señora de la Asunción.
Desde 1259 fue titulada Iglesia Mayor Colegial y desde 1852 ostenta el título de Iglesia Mayor Parroquial, al perder la condición de Colegiata. Fue la tercera iglesia declarada como basílica menor en la diócesis de Jaén, en el año 2014.

En dicha iglesia, la base gótica florida de su construcción se levanta sobre restos arqueológicos neolíticos, íberos, romanos, godos y se enriquece con elementos musulmanes, románicos, góticos, renacentistas, barrocos, neoclásicos, etc, hasta constituir un conjunto que el historiador Juan Pasquau calificara de «…inigualable democracia artística, en la que todos los estilos pugnan por sobresalir y ninguno lo consigue en exclusiva». Lo más interesante son sus fachadas, el bellísimo claustro, las capillas del interior y la rica rejería del interior.
Fue gravemente dañada en la Guerra Civil Española, aunque la iglesia no perdió su imagen original hasta la casi destrucción del templo en 1986, a manos de la contraproducente obra de Isicio Ruiz Albusac. Y desde entonces permaneció cerrada por obras de restauración hasta marzo de 2011 en que finalmente se pone simbólicamente un punto de cierre a la restauración y se entrega el templo a los ciudadanos.
Leyendas y Curiosidades de Úbeda
Irse por los cerros de Úbeda
Esta leyenda se ha convertido en una expresión muy utilizada dentro y fuera de España. Cuando alguien se va por los cerros de Úbeda significa que, o bien empieza a divagar (cambia de tema sin venir a cuento) o bien, intenta evitar responder una pregunta hablando sobre otra cosa no relacionada.
Parece que el origen de esta expresión viene de un hecho histórico. Resulta que en el año 1233 hubo un importante enfrentamiento en Úbeda entre cristianos y almohades. Justo antes de que comenzara el combate, uno de los altos mandos del rey Fernando III, el Santo, Álvar Fáñez, conocido como “el Mozo” desapareció sin que nadie supiera donde había ido. Horas más tarde, una vez conquistada la ciudad y pasado el peligro, “el Mozo” reapareció y al preguntarle el rey donde había estado contestó que se había perdido “por esos cerros de Úbeda”.
Según cuenta la leyenda hay dos versiones del motivo de la pérdida, uno que había conocido en el río a una hermosa joven árabe bañándose y que pasó con ella el día, y otro, que estaba temeroso y no quería enfrentarse a la cruenta batalla.

Los juancaballos
Cuentan que en las profundas grutas de Sierra Mágina se esconden unos seres extraños conocidos como los “juancaballo”. Éstos son mitad hombre y mitad corcel y se caracterizaban porque son malignos, crueles, y se alimentaban de carne humana y les gustaba vivir bajo la luz del sol.
Durante una época, la población de Úbeda estaba tan atemorizada por sus posibles fechorías que se hizo un relieve en los contrafuertes de la fachada de la Sacra Capilla de El Salvador para exorcizar y así eliminar el miedo, y suplicar la protección a la divinidad. En realidad, ese relieve se trata de la representación de un episodio mitológico de la literatura griega: Hércules luchando contra el centauro.

Asimismo, la leyenda cuenta también, que los cazadores decidieron matarlo pero sus intentos fueron en vano. Por ello, el concejo de la ciudad ofreció recompensa a mercenarios, los cuales tampoco lo lograron. Así, el monstruo estuvo varios años aterrorizando a la población, hasta que ofrecieron a un reo de gran fortaleza que estaba condenado a muerte, perdonarle la vida y concederle la libertad si daba fin a la fiera. Finalmente, el forzudo acabó con ella y para evitar que saliera otro monstruo de su guarida, llamada la “Huerta del Caballo”, se le puso a la entrada una fuerte reja que aún hoy existe.
El Tesoro de la Puerta de Granada
Esta puerta, que en la actualidad se conserva en perfecto estado, forma parte de la muralla árabe. Cuenta la tradición que por ella pasó Isabel la Católica en su reconquista, camino hacia el último reducto de la civilización mora, Granada. Dice la leyenda que existe un tesoro escondido cerca de la puerta. Sólo aquél que consiga comerse una granada en el dintel de la puerta sin que se le caiga un grano al suelo será el que descubra el suntuoso tesoro.

El Hospital de Santiago
Cuenta la leyenda que cuando el relieve de Santiago Matamoros, el cual se encuentra en una hornacina encima de la puerta principal del edificio, se le caiga la espada, España será invadida de nuevo por los árabes.
La mujer emparedada de la Casa de las Torres
A primeros del siglo XX, tras unas obras de rehabilitación en el sótano de la Casa de las Torres apareció una mujer emparedada. Estos restos fueron adjudicados a doña Ana de Orozco, una joven recién casada, que desapareció de la noche a la mañana a mediados del siglo XVI. Se cree que fue su marido, el anciano Andrés Dávalos, poderoso caballero de la Orden de Santiago, regidor y comendador de la ciudad, que sintiéndose traicionado y celoso, ya que Ana era una mujer muy bella, no dudó en castigar a su esposa. La vistió con hábitos de monja, le colocó un rosario en las manos y la emparedó viva.

Los Doce Leones
En la dura y larga batalla de Algeciras donde se enfrentaron moros y cristianos de Úbeda, el rey moro propone al rey cristiano que doce hombres de los dos ejércitos se batiesen en duelo. El rey cristiano aceptó el desafío y encargó a sus generales que reclutasen a los doce caballeros más valientes.
Unos días después se celebró el duelo que fue ganado con esfuerzo por los caballeros cristianos, entre los que se encontraba don Pero Gil. Es por ello, que el rey concede a Úbeda, los términos de “Muy Noble” y “Muy Leal Ciudad”, tomando desde entonces como emblema el escudo de los doce leones.
El Duendecillo de la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno ocupa una de las capillas de la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares desde 1868. Un Viernes Santo, día en el que procesiona dicha cofradía, un niño de siete años acompañó a su padre, el cuál era costalero de dicha hermandad, a ver salir la procesión. El niño al igual que el padre quería llegar a ser costalero de mayor. Ante la gran afluencia de público, el niño se perdió y apareció bajo el trono muerto, con una angelical sonrisa. Dice la leyenda que su espíritu revolotea inquieto en las naves de la iglesia en compañía de un coro de traviesos angelillos, custodiando la imagen del Cristo Nazareno.
COMO LLEGAR:
Desde Jaén, tomamos la carretera A-316.