Está ubicado en la Provincia de Girona, en la comarca de la Garrocha. El origen de la ciudad fue el castillo que ya se encuentra documentado en el siglo X, construido encima de un cerro donde están los restos de la canónica de Santa María, en la Alta Edad Media. El nombre original era Bisuldunum y como el nombre indica, era una fortaleza entre dos ríos: el Fluviá al sur y el Capellades al norte.

Cuenta con un conjunto histórico-artístico medieval muy bien conservado, donde destacan la antigua iglesia del monasterio de Sant Pere del siglo XII, de la que destaca la originalidad de su deambulatorio; la iglesia de Sant Vicenç del siglo XII, donde se conserva una capilla gótica lateral dedicada a la Vera Cruz; la fachada de la antigua iglesia hospital de Sant Julià del siglo XII; la casa de Cornellà, monumento románico del siglo XII y la sala gótica de la Cúria Real. Destaca toda la judería, y en especial el Miqvé.

El monumento mas emblemático es su puente medieval, que con una longitud de 135 metros y siete arcos es una joya de la arquitectura medieval. Está a las afueras de la ciudad, cruzando el río Fluvià. Sus torres defensivas hacen que su altura, desde el río, alcance los 14 metros y que tenga un perfil singular, fácilmente reconocible. Su anchura de 4 metros permitía el paso de carros y carretas cuando fue construido, aunque hoy en día solo se permite el paso peatonal por él.
No se tiene una fecha exacta de su construcción, pero ya se tienen noticias de su existencia en el siglo XI, en 1075. en 1315 se reedifica siguiendo el mismo patrón que tenía, al igual que en 1390, ambas veces restableciendo las fortificaciones. Y las obras no terminan aquí porque las fuertes riadas obligan durante los años siguientes a seguir haciendo reparaciones.

Pasada la Edad Media el puente pasa un periodo en el que no necesito ninguna restauración, hasta que en el siglo XIX se decide eliminar las torres para permitir el paso de maquinaria pesada al interior del pueblo. Sin embargo estos elementos emblemáticos del Puente de Besalú se restablecieron en 1917 en el proyecto de reconstrucción de José Danés y Torres. Y esta no fue la última restauración, ya que los envites de las bombas y voladuras durante la guerra civil destrozaron de nuevo el puente.
El puente tal y como lo conocemos ahora, en el siglo XXI es obra de del arquitecto Pons y Sorolla, que restauró la estructura teniendo en cuanta el registro fotográfico y los conocimientos históricos del momento. En 1965 se terminó su restauración.
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