Ambos miradores están situados en el Parque Natural del Los Arribes del Duero, en la provincia de Salamanca, en las cercanías de la localidad de Aldeadávila de la Ribera.
Mirador del Fraile
Es uno de los miradores más espectaculares de los Arribes del Duero, desde él se puede ver la mayor estrechez del tajo del Duero y la presa del Salto de Aldeadávila.

Se llama así porque en una peña llamada «la silla del fraile» se podía contemplar el valle de Laverde, y el ir y venir de los monjes franciscanos en su Huerta.
Mirador Picón de Felipe
Desde el Mirador del Picón de Felipe se pueden contemplar unas vistas y panorámicas espectaculares del cañón del Duero, con las tierras de Portugal enfrente y la Presa de Aldeadávila a un lado.

Para acceder a este mirador que llega a adentrarse en las aguas de la presa, a mucha altura sobre el río Duero, hay que recorrer un pequeño sendero de casi 1 km. y medio, la Ruta del Picón de Felipe, que parte del Merendero del Llano de la Bodega que se encuentra a unos 5 km. de Aldeadávila, por la carretera que une el municipio con la presa.
Cuenta la leyenda que da nombre al mirador y que data de la tradición del siglo XVIII o de principios del siglo XIX, que un joven de la zona llamado Felipe, se enamoró perdidamente de una joven portuguesa del cercano pueblo de Brucó. Su amor se veía truncado por el colosal barranco por el que transcurre el río y separaba a los enamorados. Felipe a riesgo de su propia vida, intentó cruzar en repetidas ocasiones, pero le fue imposible.
Hasta él llegaron noticias de los futuros planes de la familia de la joven que pretendía casarla con un adinerado comerciante. Desesperado Felipe, marchó hasta el borde del precipicio y comenzó a picar la piedra para que esta callera y formara un puente natural que le permitiese cruzar el río para impedir la boda.

El inmenso muro del Picón de Felipe simboliza de esta manera las barreras humanas que impiden la comunicación entre ambos pueblos: Bruçó y Aldeadávila de la Rivera. La costumbre reciente es depositar en el lugar una hoja verde, o una flor para romper simbólicamente con este aislamiento.
COMO LLEGAR:
Desde Aldeadávila de la Ribera, encontramos un cruce señalizado que nos lleva por una carretera a los dos miradores.
Precioso y la leyenda muy curiosa.
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