Situada a unos diez kilómetros de Ribadeo (Lugo), es conocida por este nombre debido a la apariencia de sus acantilados. Lo característico de la playa son los arcos y las cuevas, sólo apreciables a pie de playa durante la bajamar.
Durante la pleamar la playa es relativamente pequeña, de fina arena y sigue siendo adecuada para el baño. Es interesante ver la playa con la marea alta recorriendo la parte superior de los acantilados en dirección oeste-este hacia la playa de Esteiro y verla con marea baja sobre la arena de la playa. Durante la marea baja puede accederse a un largo arenal delimitado por una pared rocosa de pizarra y esquistoerosionada en formas caprichosas: arcos de más de treinta metros de altura que recuerdan a arbotantes de una catedral, grutas de decenas de metros, pasillos de arena entre bloques de roca y otras curiosidades.
Con las mareas vivas, en las que las mareas bajan más y suben más que las mareas normales, incluso se puede acceder a las playas vecinas por la arena, aunque eso sí se debe tener precaución y volver antes de que comience a subir la marea ya que el nivel del mar sube rápidamente puesto que se trata de un tramo de costa prácticamente horizontal perteneciente a la Rasa Cantábrica. La playa tiene este relieve debido al efecto de la erosión del viento y del agua salada.
Contiguo al aparcamiento de la playa se pueden encontrar dos miradores desde donde se puede contemplar en su totalidad unas magníficas vistas.
COMO LLEGAR:
Desde Ribadeo hay que tomar la Autovía A-8, hasta la salida 516, y continuar las indicaciones hasta la playa.
Como consecuencia de su creciente popularidad, la Xunta de Galicia ha establecido límites para acceder a este monumento natural de la costa lucence, los cuales se aplican en épocas de gran afluencia turística.
Para poder reservar:
https://ascatedrais.xunta.gal/monatr/inicio
Consulta tabla de las mareas:
http://ascatedrais.gal/ascatedrais/info.php?sec=165&idioma=es